Pobreza, desigualdad y la Biblia
La pobreza es un cáncer que carcome el mundo. Aunque hemos progresado más en los últimos cincuenta años que en toda la historia, la desigualdad entre la gente también ha aumentado.
Lamentablemente, desde nuestras cómodas casas de clase media a veces olvidamos lo que es sufrir por no tener que comer o por no tener agua para beber.
En el mundo hay más de 1.200 millones de seres humanos que no tienen acceso a agua potable; 1.000 millones carecen de vivienda; existen 840 millones de personas mal nutridas, de los cuales 200 millones son niños menores de cinco años, y 2.000 millones de personas padecen anemia por falta de hierro; 880 millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de salud; y 2.000 millones de personas carecen de acceso a medicamentos esenciales. Más del 80% de la población vive en la pobreza.
La pobreza en Asia
Acabo de visitar el país de Bangladesh, adonde fui invitado para conocer el trabajo de las Sociedades Bíblicas Unidas. Aproveché para visitar la India y la experiencia me conmovió. Jamás en mi vida había visto tanta densidad en una población, que a la misma vez vive en la pobreza y miseria.
Asia-Pacífico es la región del mundo donde vive 57% de la población del mundo. Sus calles están llenas de gente sin techo, durmiendo bajo toldos; niños sin consuelo, pidiendo para comer.
Nuestra América Latina
Pero en nuestra América Latina también enfrentamos esa realidad. Cuarenta millones de niños duermen en las calles. Vivimos en un continente donde la desigualdad a veces tiene que ver con la etnia o la raza. Según un estudio, en tres países donde las categorías étnicas y raciales revisten gran importancia, como Guatemala, Bolivia y Brasil, más del 50% de los hogares encabezados por hombres o mujeres blancos tienen acceso a alcantarillado, en comparación con el 30% de los hogares encabezados por hombres indígenas y el 37% de aquellos encabezados por mujeres indígenas.
Un problema mundial
Hay unas grandes diferencias entre los pueblos que tienen acceso a bienes y servicios básicos. Esto provoca más problemas.
A veces nos resulta difícil entender el odio que tienen algunos pobres del mundo contra la gente de países del primer mundo. Olvidamos que la globalización ha tenido un efecto inesperado entre los pobres. Durante mi viaje a Asia pude ver a muchos pobres descalzos y desamparados frente a una vidriera de una tienda de electrodomésticos viendo un programa de televisión norteamericano. La población de los países pobres conoce perfectamente la riqueza y el desahogo con que se vive en otros lugares del mundo y son conscientes de esas desigualdades. Este conocimiento genera frustración, actitudes desesperadas, odio y violencia.
Dios, la Biblia y la pobreza
Muchas personas piensan que la Biblia es un libro de reglas anticuadas, pero no es así. La Biblia contiene un mensaje para los problemas más grandes de nuestros días, incluyendo la pobreza y la injusticia, porque éstas han estado siempre en el corazón de Dios. La Biblia no está llena de reglas y de ideas pasadas de moda. Tiene algo que decir sobre la vida y, de hecho, no hay nada en la tierra que podamos experimentar que la Biblia no aborda.
La Biblia nos presenta un desafío sobre cómo vivir nuestras vidas como cristianos, pero muchas veces sólo buscamos a Dios para que nos responda a nuestros deseos egoístas. Por eso, muchas veces la pobreza y la justicia no están en el corazón de nuestra misión.
Esto me lleva a pensar, ¿Qué podemos hacer en las Sociedades Bíblicas Unidas para ayudar a las Iglesias a reflexionar sobre el tema de la injusticia y la pobreza? ¿Debiéramos comenzar un programa para las iglesias que incluya una Biblia en castellano que destaque el pensamiento de Dios sobre la pobreza y la injusticia? En las iglesias necesitamos estudiar el tema de la pobreza y la desigualdad. Para eso nos puede ayudar una Biblia diferente, que sus ayudas presenten la preocupación de Dios y lo que los cristianos tenemos que hacer para ayudar a los que sufren. Un recurso que destaque el corazón de Dios para los pobres y que aborde la justicia que debemos establecer. 
Una Sociedad Bíblica miembro de nuestra fraternidad ya lo hizo. La Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (Inglaterra) publicó recientemente «La Biblia de la pobreza y la justicia». En ésta se destacan más de 2.000 pasajes en las Escrituras que hablan de actitudes hacia la pobreza y la injusticia. Incluye una guía de estudio de 32 páginas con un enfoque en lo que debemos hacer como una expresión práctica de lo que Dios nos ordena.
Conclusión
La Biblia tiene el mensaje de Dios para nosotros sobre la pobreza y la justicia. Nos recuerda oportunamente las prioridades de Dios y nos destaca el hecho de que Dios está sobre todos los aspectos de nuestras vidas. La palabra de Dios nos dice que la religión verdadera implica acción. Solo así los cristianos podemos ser sal de la tierra y luz del mundo. Es nuestra responsabilidad hacer algo para cambiar las grandes injusticias que todavía marcan con una cicatriz nuestro mundo y nuestra nación.
Estudiar la Biblia con esa preocupación nos puede ayudar a fortalecer nuestra fe, animarnos a la acción, a dar, a orar y a vivir responsablemente como nos manda el Dios que tiene a los pobres en su corazón.
También le puede interesar:
Temas: Biblia, desigualdad, Dios, pobreza








Querido Melvin
Es un hecho que en mayor o menor medida, la pobreza ha estado con los hombres desde su existencia misma. Pero no creo que sea culpa de los hombres en términos de víctimas y victimarios, (aunque los hay de ambos tipos) sino de la propia imposibilidad de la humanidad para administrar equidad.
Es una realidad innegable que los países con mayor nivel de desarrollo son aquellos que han resultado menos favorecidos por la naturaleza. Más frío, menos agua, menos recursos del suelo.
Al respecto, es interesante lo planteado por el famoso pensador alemán Max Weber, que trató justamente esta temática. Weber ponía de manifiesto la importancia del peso de la ética por sobre las condiciones ambientales.
Pero Weber -y yo concuerdo con él-, no se refería específicamente al peso de la ética de los protestantes foráneos, sino a la ética de los propios pueblos capaces de determinar su prosperidad o pobreza en base al concepto de justicia.
Entonces, el mal de la distribución, radica, a mi juicio, en las propias idiosincrasias, antes que en las ajenas. Obviamente, los países centrales, y sus empresas, contribuyen a la explotación y a la pobreza. Pero solo lo hacen porque la estructura idiosincrásica de los “subyugados” lo permite.
A mi entender, la evangelización es la manera de quebrar las rigideces culturales que impiden la visión de equidad.
Que la Biblia llegue a los pueblos pobres, hará que, a la larga, dejen de serlo, porque las ideas de justicia y amor habrán de elevarse poco a poco en su peso hasta hacerse relevantes.
Creo que si los países centrales entregaran todo sus productos brutos internos a los países del Tercer Mundo, no sucedería otra cosa que más desigualdad, guerras y finalmente más pobreza.
Creo que los cristianos que tenemos acceso a ciertos elementos de confort, llamémonos occidentales si quisiéramos, debemos tener conciencia del problema. Pero también debemos tener conciencia que la solución no es regalar materiales, sino espíritu. Y de eso se trata el Evangelio y la Palabra de Dios.
Celebro el espíritu comprometido de la Sociedad Bíblica. No esperaría otra cosa de una asociación con mi amigo Melvin a la cabeza.
Un abrazo fraterno
Dany
(Perdona lo extensa de mi prosa)
nececito que alguie me supla peliculas critianas en DVD. para seguir proyectandola gratuitamente a los barrios, campos, universidades, escuelas y donde sea necesario.
si alguie quiere suplir o trabajar con nosotros escribanos.
somos el MINISTERIO DE VOLUNTARIOS POR JESUS.
Ubicados en: Santiago Rep. Dominicana