Una vez mientras escuchaba un sermón sobre “Conocernos por dentro”, en una iglesia en el estado de Virginia, el pastor presentó un video clip de una escena de las primeras películas de Harry Potter. En la misma el pequeño aprendiz de mago se dirigía a un espejo que le revelaba su pasado y su futuro. Me llamó la atención porque era una iglesia Bautista donde estaba presenciando por primera vez el uso de Harry Porter como recurso en un sermón.
Este fin de semana cuando salió «Harry Potter and the Deathly Hallows», el séptimo y último libro de la serie, el mundo completo (no exagero) mostró el impacto que estos libros de ficción han tenido en nuestra cultura.
En Estados Unidos, Borders la segunda cadena más grande de librerías del país, vendió en un sólo día 1.2 millones de ejemplares de esta última novela, en total se vendieron 8.3 millones en las primeras 24 horas.
Pero el impacto no ha sido sólo en la sociedad, gracias al éxito de la serie su autora, J.K Rowling, una madre soltera y en apuros económicos, se convirtió en la mujer más rica del Reino Unido (incluyendo a la reina Isabel) y es un personaje adorado por niños y mayores.
Con 325 millones de ejemplares vendidos en 64 idiomas, muchos padres se preguntan: ¿Qué podemos hacer en los hogares cristianos con Harry Porter?
¿Deben los niños cristianos leer novelas sobre magos, brujas y magia?
Durante los últimos diez años las iglesias han estado discutiendo cómo enfrentar el fenómeno cultural Harry Potter en los hogares cristianos. Se han levantado muchas voces en contra y a favor. Unos lo rechazan por el fuerte sabor a magia y hechicería, otros dicen que hay muchos principios que se pueden aprender en cada historia y que debemos ver estos libros sólo como literatura.
Connie Neal, una veterana pastora de jóvenes y madre de tres niños, escribió un libro titulado «What’s a Christian To Do with Harry Potter?» (¿Qué deben hacer los cristianos con Harry Potter?) Neal dice que los padres deben utilizar el discernimiento para decidir si permiten o no que sus niños lean a Harry Potter. Por ejemplo, los niños con un interés malsano en lo oculto probablemente no deben leer estos libros. Otros cristianos creen que hay ventajas en que sus niños lean las lecciones morales que enseñan los libros de Potter.
La creencia de Neal de que es aceptable para los cristianos leer novelas seculares viene de su lectura del libro bíblico de Daniel.
Daniel y la literatura de la cultura en que vivimos
Daniel era un adolescente cuando lo sacaron de Jerusalén con sus amigos para vivir en el exilio en Babilonia. Allí, le enseñaron la lengua y la literatura de la cultura pagana. Daniel estudió con sus compañeros en una escuela que entrenaba a los magos, los astrólogos y a los hechiceros de Babilonia. «En todos los asuntos que requerían sabiduría e inteligencia, y sobre los cuales les preguntó el rey, los encontró diez veces más sabios que todos los magos y adivinos que había en su reino.» (Daniel 1.20 DHH).
La práctica real de la brujería y de la astrología, por supuesto, fue prohibida por Dios pero Daniel la estudió muy bien para entenderla. El rey Nabucodonosor invitó a sus magos y astrólogos a interpretarle un sueño, pero ninguno pudo hacerlo. En un momento de enojo, el rey ordenó que mataran a todos sus hombres sabios (incluyendo a Daniel y sus amigos).
Daniel pidió ver al rey, que le preguntó, “¿Es usted capaz de interpretar mi sueño?” Daniel le respondió: “Ninguno de los hombres sabios, encantadores, magos o astrólogos pueden explicar al rey el misterio que ha pedido, pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y él dará a conocer al rey Nabucodonosor lo que sucederá en los últimos días.”
Según Connie Neal, Daniel se había sumergido en la literatura pagana de su cultura para entenderla. Pero, debido a su dedicación profunda a Dios, no se profanó.
Neal dice en su libro “Dios puso a Daniel en Babilonia para ser una luz en la oscuridad. Él no estaba asustado por leer literatura que resonaba en los corazones de la gente con las que vivió. Él utilizó su familiaridad con esta literatura pagana para revelar al Dios vivo y verdadero”.
La escritora asegura conocer a algunos niños que han hecho lo mismo en nuestra cultura post-cristiana.
La autora cristiana, que también escribió «The Gospel According to Harry Potter» (El evangelio de acuerdo a Harry Potter), ha pagado un precio alto por decir estas cosas. Muchos cristianos conservadores la atacan porque ella señala el paralelismo bíblico en estos libros y dice que está claro allí el principio de que el bien vence al mal.
¿Qué piensa de este acercamiento a la serie de Harry Potter?
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Melvin.
En lo particular, creo que, como otros autores señalan, hemos visto en Harry Potter una amenaza por que abunda la palabra “Magia”. Sin embargo, al ver el libro, encuentro que esa magia no es otra cosa si no un poder tan mítico e ilógico como la fuerza de Superman, la aderencia a las paredes de Spiderman y la velocidad de Flash. No se describe magia real, si no un entorno hipotético donde se expresan temores, valores y confrontaciones con amenazas que pueden verse reflejadas en el mundo real.
Creo que es simple y llanamente, cultura pop. Frikismo.
Sin embargo, estoy deacuerdo que como cristianos, si estamos posibilitados de acceder a ciertas cosas culturales que pueden ser cuestionables, debenos triplicar nuestra fuerza en Dios. Ponernos nuestra armadura y tener el Yelmo de la salvación en la cabeza. No dejarnos engañar.
Yo me considero lector asiduo y asistente a las películas de Harry Potter. Ya compramos el 7° libro. Mi esposa lo está leyendo y tengo entendido que está muy bueno. Eso es algo que nos pesa. No existe, fuera de la Biblia y quizá, crónicas de Narnia, ningún libro cristiano que tenga tanta calidad y sea capaz de atrapar con tanta atención a los lectores.
Debemos ponernos “las pilas” los escritores. Debemos dar opciones buenas a los lectores seculares para que vengan a leer nuestros libros y como cristianos fortalecernos por si acaso leemos, lo cual no siempre es recomendable, pues habrá quien piense que si Harry Potter puede hacer “magia” hablando en latín, igual será lo mismo que hacer los trabajos de brijería de la TV; pero no es lo mismo. A leguas se nota que no es lo mismo. Una cosa es real, la otra ficción escrita, y muy bien escrita.
No se nos debe olvidar que una persona débil se tambaleará incluso en la iglesia, con un mal saludo del pastor más santo.
Aplaudo la capacidad de encontrar paralelismos, pero debemos entender que Rowling no escribió una obra “cristiana”, si no que es nuestra búsqueda de Dios en todas partes y nuestra llenura del Espíritu Santo las que forman los paralelismos. Siendo así, encontraré paralelismos a la Bíblia hasta en los cabellos que me corta el barbero.
Hay quien dice que los cristianos tenemos miedo de la brujería, el ocultismo y nos excusamos en los mandamientos para “apartarnos” de eso, no por temor de Dios, si no por temor a “endemoniarnos”.
Yo he recordado valores bíblicos al leer a Harry Potter:
Dios es más real que nada. La magia de esos libros no es real. La magia de el mundo en que vivo no es buena, ni blanca. El amor vence todas las cosas. No hay mayor amor que dar la vida por los amigos. La fidelidad y la lealtad deben regir nuestras acciones. No debemos confiar en las apariencias, porque la gente se conoce por los frutos.
Pero para poder ver eso, primero debí estudiar la biblia, ser leal a mi iglesia, sujeto a un buen pastor, amante de la obediencia a la Palabra y aprender a dar la vida por los demás. Aprendía a leer cómics sin creer que superman existe o que yo puedo correr rápido si me cae un rayo al mismo tiempo que una mezcla de químicos de laboratorio. Yo me pregunto ¿los que temen o condenan a Harry Potter “por defoult” también piensan que anda rondando por allí un pequeño hombre musculoso que usa Spandex amarillo a rayas y si se enoja le salen garras de Admantiun de los nudillos? Pues Harry Potter tampoco existe y la mayoría de fans de los X men no esperan hallar a Wolverine a la vuelta de su casa, como los de Harry Potter tampoco esperan poder comprar boletos de Quidich. Saben diferenciar la fantasía de la realidad.
Por cierto, el no poder separar la fantasía de la realidad, es síntoma de descomposición familiar y social, así que si alguien conoce a una persona que crea en la magia por leer Harry Potter, primero debe pensar si hay cosas en su vida que estén probocando síndromes y malestares emocionales que afecten su percepción de la realidad.
Buen tema y bien tratado Melvin. Bendiciones.