Alvin Toffler, el famoso futurista dijo una vez «El cambio no es sólo parte esencial de la vida, es la vida misma». No hay duda de que los cambios son parte de la vida y no hay vida sin cambios. Sin embargo, algunos cambios son buenos y otros al implementarse incorrectamente producen una situación peor de la que existía. ¿Qué necesita un ministerio para que el cambio sea exitoso?
Según John Kotter, un famoso profesor de administración de la Universidad de Harvard, hay tres cosas esenciales para el cambio: un líder, un proceso y la participación de la gente. El trabajo del líder es facilitar el proceso para que la gente cambie y se logre una nueva visión. El pensador Henry David Thoreau lo expresaba de la siguiente manera: «Las cosas no cambian; cambiamos nosotros».
El líder
Hay una gran diferencia entre un líder y un administrador. El administrador busca minimizar el riesgo y su meta es mantener el sistema actual en operación. En cambio, el líder tiene una visión y define una estrategia para lograrla.
Una vez participé en la junta directiva de un ministerio internacional de servicio de comunicaciones que decidió nombrar a un administrador en vez de un líder para la dirección de la organización. El seleccionado era un empleado excepcional que había sido exitoso manteniendo todo en orden y en marcha. Al cabo de unos años de gestión, el ministerio colapsó y hubo que cerrarlo. La conclusión fue: «le faltó visión». La mía fue que la falta de visión fue de la junta directiva al tomar tan terrible decisión.
Normalmente se confunde la tarea del gerente con la del líder. Mientras el primero se dedica a planificar y estructurar presupuestos, el segundo establece la visión de la compañía y la estrategia a seguir para llevarla a cabo.
Irónicamente, muchos ministerios suelen favorecer más las habilidades gerenciales que las del líder. No es que un administrador no sea capaz de ser líder (algunos lo son) sino que la principal característica debe ser la de líder. De lo contrario, será incapaz de plantear, procesar y realizar los cambios necesarios para enfrentarse a nuevas realidades.
El proceso de cambio
Cambiar es difícil porque involucra a seres humanos y a nosotros no nos gusta el cambio. Como decía una persona: «Llevo toda la vida viviendo en la misma casa, siempre he tenido la misma marca de automóvil y llevo decenas de años en este trabajo: ¿por qué tengo que cambiar?»
John Kotter, en uno de mis libros favoritos El líder del cambio (Leading Change), presenta ocho pasos para el cambio:
1. Establecer un sentido de urgencia.
Examinar la realidad e identificar la crisis actual, las potenciales y las oportunidades importantes.
2. Formar un equipo energético para liderar el cambio.
Nombrar a un grupo con bastante dinamismo para conducir el esfuerzo del cambio.
Animar a todos para que trabajen como un solo equipo.
3. Crear una visión.
Definir una visión que ayude y dirija el esfuerzo de cambio.
Desarrollar estrategias para alcanzar esa visión.
4. Comunicar la visión.
Usar cada medio posible para comunicar la nueva visión y estrategia.
Enseñar nuevos comportamientos con el ejemplo que da el equipo de cambio.
5. Potenciar (empoderar) a otras personas para trabajar la visión.
Eliminar los obstáculos para el cambio.
Cambiar sistemas o estructuras que minan seriamente la visión.
Promover la toma de riesgos, la implementación de ideas, actividades y acciones no tradicionales.
6. Planear y crear triunfos de corto plazo.
Planear y crear mejoras visibles.
Reconocer y recompensar a los empleados involucrados en las mejoras.
7. Consolidar las mejoras y producir más cambios.
Usar la credibilidad creciente para cambiar los sistemas, las estructuras y las políticas que no se ajustan a la visión.
Emplear y ascender a empleados que pueden ejecutar la visión.
Revigorizar el proceso con nuevos proyectos, temas y agentes de cambio.
8. Institucionalizar la nueva cultura.
Articular las conexiones entre los nuevos comportamientos y el éxito de la organización.
Desarrollar los medios para asegurar el desarrollo de líderes y la sucesión del liderazgo.
Estos pasos han sido probados con excelentes resultados en grandes empresas pero también algunas han fracasado porque en la implementación saltaron uno de los pasos o porque pasaron anticipadamente al siguiente sin haber finalizado el anterior.
¿Cómo podemos aprender el proceso de cambio?: La fábula de los pingüinos
Acabo de leer (mejor dicho, escuchar, porque escucho más libros de los que leo) el nuevo libro de John Kotter y Holger Rathgeber, Nuestro témpano se derrite: Cómo cambiar y tener éxito en situaciones adversas (Editorial Norma, Colombia; Editorial Gránica, España; en inglés St. Martin’s Press, EE.UU.)
Nuestro témpano se derrite es una fábula simple y profunda acerca de cómo unos pingüinos enfrentaron a una crisis de la comunidad y lograron resolverla con el proceso de cambio recomendado por Kotter.
Las fábulas se han utilizado por cientos de años como un medio literario para enseñar. ¿Recuerdan las Fábulas de Esopo? En la antigua Grecia, sus fábulas se utilizaban como libro de texto en las escuelas y Platón dice que Sócrates se las sabía de memoria. En la época actual, tenemos el famoso libro en fábula ¿Quién se ha llevado mi queso? de Johnson Spencer, que ha ayudado a muchos a enfrentar los cambios inesperados en su vida o ministerio.
Una fábula, a diferencia de una parábola, utiliza animales que hablan y actúan como seres humanos. En la literatura es bien conocida la famosa obra Juan Salvador Gaviota, una fábula en forma de novela escrita por Richard Bach sobre una gaviota que está aprendiendo a volar, que enseña sobre el auto-perfeccionamiento y el sacrificio.
«Nuestro témpano se derrite» demuestra cómo mediante los famosos ocho pasos de Kotter puede producirse el cambio necesario en cualquier tipo de organización. Asimismo ofrece una valiosa guía para actuar en un mundo que se mueve cada vez más rápido.
La fábula trata sobre una colonia de pingüinos que ha vivido en la Antártica durante años, hasta que uno de ellos descubre un problema potencialmente devastador y que pone en peligro su hábitat, pero casi nadie le presta atención. Lo interesante es cómo los diversos tipos de pingüinos reaccionan a la necesidad de cambio y cómo responden a la crisis.
Los personajes se asemejan a muchas personas que conocemos en los ministerios. Fred, el explorador reservado pero observador detecta y confirma que el hogar de todos, un témpano, se está derritiendo. Fred debe convencer y alertar a los líderes de la comunidad sobre esta crisis. Inmediatamente comienza a alertar a Louis, el pingüino principal; a Alicia, una líder que escucha; a NoNo, el insuperable experto del tiempo, cuyas primeras palabras al nacer no fueron “mamá” o “papá” sino “No…No”; al profesor analítico y a un par de pingüinitos escolares que, junto con su maestra, contribuyeron al cambio.
Conclusión
Los cristianos tenemos un recurso adicional para el cambio, que se convierte en el más importante. Contamos con Dios que nos puede dar la sabiduría y la guía para encontrar no una salida de escape, sino un nuevo camino.
El cambio es posible en los ministerios si dependemos de Dios, si todos entendemos que es necesario y nos organizarnos para lograr una nueva visión por medio de una nueva estrategia.
Pero para eso tenemos que cambiar de un estilo autoritario (común en muchos líderes cristianos) a trabajar en equipo y a depender más de Él que de nosotros mismos.
¿Cuándo se debe cambiar? Sólo cuando hay una visión mejor que la que tenemos en la actualidad. Cuando las circunstancias a nuestro alrededor nos dicen que lo que hacemos ahora, el rumbo que llevamos y el resultado de nuestro ministerio no son pertinentes a las necesidades existentes.
En el ministerio cristiano, la visión nace de las oraciones que se hacen con humildad. D. Eastman en el libro La hora que cambia el mundo (The Hour That Changes the World, Eerdmans 1988) lo expreso así:
«La oración es la comunión divina con nuestro padre celestial. La oración es la visión del creyente. La oración da ojos a nuestra fe. Al orar vemos más allá de nosotros mismos y centramos nuestros ojos espirituales en la energía infinita de Dios. La oración es la última indicación del ser humano de la confianza que tiene en su padre celestial. Solamente en oración entregamos nuestros problemas totalmente a Dios y pedimos su intervención divina… ¡Oh, que los cristianos vean la oración en su perspectiva apropiada!»
Nuestro témpano se derrite nos ayuda a entender que el cambio es difícil en todas las comunidades porque ataca el “status quo”, nos desestabiliza momentáneamente y nos saca de nuestra zona de comodidad.
El proceso que siguieron los pingüinos nos ilumina para manejar el cambio necesario en los ministerios. Éstos hicieron frente al dilema identificando el problema, creando urgencia para el cambio, desarrollando un trabajo en equipo y caminando fuera de la zona de confort.
La historia de estos pingüinos podría ser como la de nuestros ministerios, donde a veces hay resistencia al cambio y obstáculos aparentemente invencibles. Sin embargo, nosotros tenemos a Jesucristo, el Señor de la historia y el universo, el principal recurso para ayudarnos a encontrar ingeniosas tácticas con que hacerle frente a la nueva realidad.
Cristo es el Hijo de Dios, y existe desde antes de la creación del mundo; Él es la imagen del Dios que no podemos ver. Por medio de Él, Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, lo que puede verse y lo que no se puede ver, y también los espíritus poderosos que tienen dominio y autoridad. En pocas palabras: Dios creó todo por medio de Cristo y para Cristo.
Cristo existía antes de todas las cosas. Por medio de Él, todo se mantiene en orden, y Él gobierna a su iglesia y le da vida. Él es la cabeza y la iglesia es su cuerpo.
Cristo es el principio de todas las cosas. Por eso Él fue el primero en resucitar, para que ocupe el primer lugar en todo. Y en Él se encuentra todo el poder divino.
Por medio de Cristo, Dios hizo que todo el universo volviera a estar en paz con Él. Y esto lo hizo posible por medio de la muerte de su Hijo en la cruz.
(Col. 1:15-20, Traducción en lenguaje actual - TLA)
A Él no lo sorprenden los retos que enfrentamos. Lo más importantes que nos ha prometido es «Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo». (Mateo 28:20b, Traducción en lenguaje actual - TLA) ¿Necesitamos algo más para iniciar el cambio?
Otros libros recomendados sobre el tema del cambio
- Manejando las transiciones [Managing Transitions] por William Bridges
- ¿Quién se ha llevado mi queso? por M.D. Spencer Johnson
- Historias de Fish! [Fish! Sticks] por Stephen C. Lundin, John Christensen y Paul Harry
- El líder del cambio [Leading Change] por John Kotter
- El corazón del cambio [The Heart of Change] por John Kotter y Dan Cohen
Popularidad: 5%
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Saludos Melvin. Me da gusto leerte nuevamente. ¿Por donde andabas? Casualmente ahora mismo estoy leyendo el último libro de los Toffler: La revolución de la riqueza. Muy recomendado.