Mi condición de “inmigrante digital” (híbrido) me permite entender las nuevas generaciones, pero tengo que reconocer que somos diferentes, aunque trato de actualizarme constantemente para entenderlas mejor.

Por ejemplo: Cuando realizo una tarea importante me concentro tanto en lo que estoy haciendo que le pido a mis colegas y familiares que, por favor, no me interrumpan para no perder el enfoque. Mis hijos (jóvenes adultos y casados) se burlan de mí y me dicen que “yo no puedo comer chicles y caminar a la misma vez”. Al principio me reía de su ocurrencia, pero después me di cuenta que tiene que ver con el hecho de que soy un “inmigrante digital”.

jovencnlap303.jpgEllos tienen la capacidad de hacer múltiples tareas a la vez sin perder concentración porque son de la cultura digital.

Los jóvenes de hoy día conversan con sus amigos en línea o con mensajes de texto, ven la televisión, hablan por teléfono, navegan por la Internet, a la misma vez que están haciendo las tareas escolares. Ellos son de la “generación digital” desde que abrieron sus ojos y comenzaron a entender el mundo que los rodeaba.

Algunos pastores no se dan cuenta que durante los cultos algunos jóvenes les escriben mensajes de textos a sus amigos que están sentados en otra fila del mismo templo y dialogan sobre lo aburrido del mensaje o sobre lo que van a hacer al salir de la iglesia. Ellos son capaces de hacer varias cosas a la vez porque el consumo extraordinario de lo digital les da una agilidad mental y motora que las otras generaciones carecemos. Los más consagrados hacen lo mismo, pero para decirles a sus amigos “¿Estás oyendo? Eso es para ti”.

Problema de todos

Esto no es una situación particular de los Estados Unidos solamente. En América Latina los jóvenes tienen cuentas de correo electrónico, nick para chatear, páginas en sitios (en inglés) como MySpace sin saber ese idioma, y sin tener conexión de Internet en la casa.

Mientras los padres y la iglesia viven el mundo oral, el de la imprenta y la difusión (televisión y la radio), los jóvenes están en otro mundo.

La crisis de comunicación que se avecina se me parece a la que vivimos los adolescentes de la década del sesenta. En un lado estábamos nosotros y en el otro nuestros padres, ambos parecíamos seres de mundos diferentes.

Cada generación anterior, siempre ha estado desconectada con la generación más joven, pero ésta no tiene ningún paralelo similar. Lo peor de todo es que muchas iglesias no se han dado cuenta y los que están formando el carácter de los jóvenes no son sus padres y maestros en la iglesia, sino la cultura que los rodea a veces con muchas cosas buenas y otras con valores totalmente contrarios al evangelio.

Jean Paul Richter, genio de la literatura alemana del siglo 17 e hijo de pastor, dijo en una ocasión: “La conciencia de los niños es formada por las influencias que los rodean; sus nociones de lo bueno y lo malo son el resultado de la atmósfera moral que respiran”.

La iglesia y los padres necesitamos cambiar nuestra cosmovisión del mundo digital que nos rodea para realizar la tarea más importante que el Señor nos ha delegado: la formación de nuestros niños y jóvenes. Para mí eso es más importante que construir grandes templos y crear súper estructuras que supuestamente dan prestigio.

¿Cómo podrá la iglesia capturar la atención de nuestras audiencias jóvenes?

ninasconlap.jpgLa desconexión evidente de la nueva generación digital con los padres y con la iglesia es una tendencia que se percibe en todos los lugares.

La iglesia y los padres no podemos vivir en el pasado, tenemos que actualizarnos para entender la época en que vivimos. La iglesia y los padres tenemos que cambiar.

Un proverbio rabínico dice: “No limite a un niño a aprender como usted lo hizo, porque él nació en otro tiempo.”

Alguien una vez dijo: “El hombre que ve el mundo a los cincuenta años de edad de la misma manera que lo vio cuando tenía veinte años ha perdido treinta años de su vida. “

Como iglesia no podemos rendirnos a intentar entender y formar a esta generación usando sus medios, símbolos y conceptos para llevarles el mensaje que no cambia, sino que transforma y los convierte en hombres y mujeres de valor en la sociedad.

Tenemos que reflexionar en por qué hemos perdido la conexión con nuestros jóvenes. ¿No será porque queremos que sean como nosotros y aprendan como lo hicimos cuando teníamos su edad?

El problema de la iglesia

Rex Miller un teólogo, comunicador y futurista dice en su libro “La Matrix del Milenio” (The Matrix Millenium) que la iglesia tiene seis áreas problemáticas para adaptarse al futuro:

  1. Su aislamiento: Muchas iglesias y denominaciones se aíslan de las realidades de su comunidad y de la cultura de la sociedad.
  2. Su fragmentación: Muchas iglesias están tan fragmentadas y guiadas por el activismo que tienen poca oportunidad para desarrollar enlaces fuertes con la comunidad a la que sirven.
  3. La carencia de identidad: La comunidad y la identidad corporativa de una iglesia no es equivalente a ser guiada con un propósito o tener una declaración de misión.
  4. La falta de la innovación: Muchas iglesias no toleran los elementos excéntricos.
  5. El liderazgo centralizado: Esta es la causa principal que afecta la innovación. En este contexto el resultado es que la gente se sienta en la congregación y permanece desaprovechada la mayor parte del tiempo.
  6. No hay ningún margen para el error: Muchas iglesias confunden operar sin excesos, con ser fiscalmente conservadores.

La comunicación ha cambiado

Para entender lo que está sucediendo en nuestra cultura tenemos que examinar cómo ha cambiado durante los últimos dos mil años la manera en que almacenamos y distribuimos la información.

La era oral

A veces tratamos de entender el mensaje de Jesús tan literalmente que no entendemos ni sus parábolas, ni realmente todo lo que él quiso comunicar. Olvidamos que Jesús vivió y habló en una época y cultura totalmente diferente a la nuestra. Olvidamos que estaba hablando a gente de ese tiempo y que muchas de sus expresiones estaban contextualizadas a lo que el pueblo judío vivía y esperaba.

Jesús vivió en una época cultural oral y su destreza para comunicarse dentro de ese ambiente debería ser un modelo para los predicadores actuales que necesitan gritar, actuar y usar trucos para mantener la atención que su contenido no puede lograr.

La era de la imprenta

Cuando el alemán Johannes Gutenberg inventó la imprenta la historia se dividió en dos y cambió la forma de comunicación totalmente.

De repente cualquier plebeyo podía tener acceso a la información que hasta ese momento estaba reservada para las élites religiosas, académicas y gubernamentales.

La imprenta significó un cambio de valores y trajo el pensamiento lineal como una forma de comunicación.

Eventos como la “Reforma Protestante”, el acceso de la Biblia a todos, el deseo de aprender a leer de millones de personas ocurrió gracias a la imprenta.

La era de la difusión

La radio, el cine y la televisión también marcaron la historia de la comunicación. La televisión trajo la imagen y el entretenimiento como eje principal de la comunicación. Mientras la radio creaba imágenes mentales, la televisión las mostraba acompañadas de audio.

tvvieja2175.jpgRex Miller dice de una manera magistral en su libro algo que viví en mi niñez.

“Los niños que crecieron con el lenguaje de la televisión, pero que fueron enseñados con el lenguaje de la imprenta, trabajaban diariamente en el mundo restrictivo de la escuela. Las tres de la tarde los libertaba del régimen opresivo de la imprenta.

La televisión, por otra parte, no les exigía nada sino, que por el contrario, les daba una continua secuencia de imágenes entretenidas para abrirle las puertas al mundo.

La escuela tenía sus cuerpos, pero la televisión capturó sus corazones y mentes.”

Lo mismo podemos decir de nuestras iglesias donde sólo hay cultura oral e impresa. Los tenemos allí, obligados por sus padres, pero en muchas ocasiones no tenemos sus corazones y mentes.

La era digital

ninojugando175.jpg La experiencia digital no es la experiencia pasiva de la radio o la televisión, o la experiencia emocionalmente distante de la lectura.

Esta generación interactiva no piensa linealmente como la generación de la imprenta o de la difusión. Por eso muchos adultos no entienden películas modernas que les encantan a los jóvenes que son lineales. A veces pienso que esa podría ser una de las razones por las que un adulto y un joven van a un mismo culto, el adulto sale satisfecho con el mensaje y el joven adolescente dice que estuvo aburrido.

Como soy híbrido y además me fascina el cine, me gustan algunas películas no lineales. Mi esposa que tiene un pensamiento más lineal que yo, se levanta al par de minutos de haber comenzado la película y me dice “Buenas noches, me voy a dormir, no me gusta esta película”. Los que fuimos formados en las culturas oral, la imprenta, la radio y la televisión a veces tenemos dificultad con las estructuras no lineales.

¿Qué nos depara el futuro para la comunicación efectiva del evangelio?

La nueva generación digital ya no es la pasiva que va a escuchar un sermón, leer un libro, escuchar un programa de radio o ver una película. Ellos no rechazan esos medios pero quieren estar al control de una experiencia participativa.

Ladoslescenteconlapycell303.jpgos medios tradicionales posiblemente continúen, pero tendrán que cambiar para ser medios donde haya comunidad, donde se comparte y donde el público participa tanto como el que presenta el mensaje.

Las campañas evangelísticas masivas serán menos efectivas para las nuevas generaciones. Por eso Luis Palau ha limitado su participación en predicaciones de estadios, con diáconos, un coro y ujieres para recoger las ofrendas. Ahora presenta el mensaje en un festival de música y entretenimiento.

Para alcanzar a la generación digital tenemos que regresar a la base del evangelio donde la norma era servir y compartir gratuitamente todo lo que se tenía. Los programas gratuitos que esta generación digital crea y pone en la Internet tienen locos a empresas como Microsoft porque este no es el mundo al que los empresarios capitalistas están acostumbrados. Pero este era el mundo de los primeros creyentes y es el mundo de la generación digital. A los cristianos no les debe ser difícil aceptar este nuevo paradigma porque este fue uno de los distintivos de la iglesia primitiva.

Un solo mensaje presentado con empaques diferentes

La nueva generación digital ya pasó de ser una visual para convertirse en una de multimedios. Estos jóvenes y jóvenes adultos en vez de procesar la información con el lado derecho o el izquierdo del cerebro como las generaciones anteriores, lo procesan con ambos lados. Esto nos llevará a presentar en mensaje no sólo apelando a las emociones, sino también al intelecto.

El maestro sobrepasó dos mil años atrás todas las técnicas de comunicación de excelencia de la actualidad. Jamás me imaginaría a Jesús dando un estudio bíblico sobre las dimensiones del arca de Noé. De Él tenemos que aprender porque sus técnicas todavía son útiles para la era digital y su mensaje pertinente para todas las épocas y generaciones.

En la próxima y final entrega presentaré los nuevos medios de la era digital y algunos consejos para usarlos y así alcanzar a la nueva generación.

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