Ayer un amigo que no veía desde hace dos años y me dijo: ¡”Melvin, como has cambiado! Te ves diferente, radiante y hasta la piel se ve cambiada”. En ese momento decidí que era el momento de escribir sobre lo que ha ocurrido en mi vida en los últimos quince meses.
Algunas personas me preguntan de donde saco tantas energías para hacer tantas cosas:
- Atiendo mi vida espiritual y mi familia
- Tengo dos trabajos (10 horas diarias de lunes a viernes - trabajo con mi esposa en Mercado Cristiano.com y tengo mi empresa de consultoría Intermaná)
- Publico dos blogs (seis horas en los fines de semana)
- Cocino en los fines de semana
- Leo o escucho libros
- Hago ejercicios
- Mantengo una vida social activa
- Veo tres películas semanalmente
En noviembre de 2005, me di cuenta que el mantenimiento de mi salud era un desastre. Llegué a la conclusión que el cuerpo que debía ser templo del Espíritu Santo se había convertido en catedral, y sino cambiaba mis hábitos se convertiría en basílica. Pero lo peor era que estaba constantemente fatigado y cansado.
En la mañana, caminar del estacionamiento al edificio de mi antigua oficina me agotaba y empezaba el día cansado. Algunas veces carecía de concentración, algo que nunca me había pasado y, muchas veces, la ansiedad me controlaba.
Por eso decidí hacer un cambio. Fui a un médico de medicina alternativa y me dijo «Vas camino a la auto destrucción. Tus hábitos alimenticios y tu falta de ejercicio están matando tu cuerpo».
Como el médico es cristiano me regaló un librito en español que se titula «Por qué se enferman los cristianos». Aunque el librito saca de contexto algunos versículos me mostró una realidad interesante. El cuerpo es el regalo más importante que Dios nos ha dado. Somos unos terribles administradores de lo que Dios nos da y nos suicidamos porque «somos lo que comemos».
Mi médico siempre me aconsejaba diciéndome que debía cuidarme porque era candidato a enfermedades del corazón y diabetes por herencia familiar, pero nunca la prestaba atención.
Cuando el médico naturalista me hizo un examen del iris del ojo (allí se muestran las infecciones que se van desarrollando en el cuerpo), me dijo: «O cambias o dentro de poco verás las consecuencias». Ese día, decidí que tenía que cambiar mis hábitos de salud de la misma manera que cambié un día mis hábitos espirituales.
Lo primero que hice fue desintoxicar mi cuerpo con una hidroterapia del intestino. «La muerte se esconde en el intestino», dice un antiguo proverbio, por eso comencé mi cambio allí. Sin saberlo, llevaba años envenenándome. El intestino grueso o colon es la última estructura en procesar los alimentos. Éste recibe las sustancias indigestibles del intestino delgado, absorbe el agua y deja los productos de desecho.
El mal funcionamiento del intestino a causa de la intoxicación de toxinas me estaba provocando consecuencias: pérdida de vitalidad, cansancio, falta de concentración, agresividad, estados de ansiedad y afecciones cutáneas, entre otras cosas.
Comencé el tratamiento y durante dos semanas solo consumí líquidos (sopas y batidos) más vitaminas. Dos horas al día (una en la mañana antes de ir a trabajar y otra en la tarde antes de irme a dormir), me sometí a una hidroterapia del intestino grueso donde se acumulan la mayoría de las causas de enfermedades del cuerpo. Durante 15 días limpié parte de las toxinas acumuladas por décadas.
Una toxina es una sustancia que crea irritación o efectos perjudiciales en el cuerpo. Pueden ser producidas por drogas farmacéuticas, estrés, abuso de drogas, contaminación de alimentos y el agua (aditivos-químicos-pesticidas) y polución del medio ambiente.
La revista «El científico americano» (Scientific American), en febrero de 1998, dice que las toxinas están aumentadas de 5 a 10 veces más en nuestros hogares. Otros estudios indican que hoy día existen de 300 a 500 toxinas que no se encontraron en ningún ser humano antes del año 1940.
Después de terminar este proceso en diciembre de 2005 decidí cambiar a una dieta vegetariana sin carnes, pollo, pescado, leche, huevo y café con énfasis en las fibras ya que descubrí que comía muy poca de ésta. La fibra mantiene en buen estado el intestino grueso y el colon donde se acumulan todas las enfermedades.
Mis amigos me tildaron de «exagerado». Les dije «no puedo cambiar a medias, o me entrego a un propósito completamente o no lo hago». «En una semanas te veo conmigo comiendo un buen steak», me dijo un amigo. Él no lo sabe, pero esa fue otra razón para perseverar. Me propuse demostrarle que podía hacerlo porque tenía la motivación correcta.
De ser un frecuente visitante a las churrasquerías brasileñas donde se comen decenas de carnes en una sentada pase a una dieta vegetariana.
Algunos me preguntan: ¿Cómo logré ese cambio radical? Mi respuesta es que me ayudó la experiencia de mi conversión cristiana. Hice lo mismo que cuando me convertí. Las cosas viejas pasaron, me alejé de aquello que me llevaría a regresar a la vieja vida. Busqué llenarme de nuevos conocimientos que fortalecieran mis creencias.
Pero, sobre todo, decidí comer con variedad. Como todos los platos que me gustan: arroces, frijoles, burritos, paellas, spaghetti, pizzas, pasteles boricuas (especie de tamal) y quesadillas. Pero sin carne, queso, huevo o leche.
Además, he descubierto el mundo de las ensaladas, las sopas y la variedad de alimentos que substituyen la carne como el tofú, la proteína vegetal, el tempeh y muchos más. También descubrí las comidas: de la India, la Tailandesa, la China (la buena) y la mediterránea.
Una de las cosas que más me ayudó fue dedicar tiempo a la cocina (lo que a la vez me relaja). Compré libros de cocina vegetariana y comencé a cocinar.
Hice el hábito de buscar recetas en la Web y visitar restaurantes vegetarianos.
Para completar, comencé mi blog MiCocinaVegetariana.com donde guardo algunas de las recetas que cocino, las reseñas de los restaurantes que visito y lo que aprendo sobre la salud.
Acabo de cambiar el diseño y la tecnología de este Blog que escribo para mis hijos que no viven conmigo, para mis amigos, y para compartir lo que aprendo. Enseñar es mi método de aprender.
Hace décadas fui vegetariano por varios años y lo abandoné por lo aburrido de las comidas y lo difícil que me era conseguir los alimentos, pero ahora es diferente. La comida vegetariana ha evolucionado, no es aburrida, sino todo lo contrario. Los alimentos son ahora más fácil de conseguir, cada día más baratos y la variedad aumenta de una manera explosiva.
Cocinar y visitar restaurantes, cafeterías vegetarianas me ha ayudado a descubrir nuevas y creativas formas de vivir esta vida natural, sin ningún aburrimiento, comiendo platos repletos de buen sabor.
También comencé a trotar una hora diaria en la mañana (mientras escucho libros en audio) y mi vida se transformó.
El 2006 fue el primer año, en los últimos 20, donde no aumenté de peso sino que baje 17 libras (7.7 kilogramos), sin ninguna dieta, y comiendo muchas pastas y carbohidratos (algo que estoy corrigiendo este año). Aunque todavía me queda mucho que recorrer me siento animado para hacerlo.
Mi médico me dice que mi salud está cada día mejor, con excepción del colesterol. Tengo el colesterol alto aunque no como carne, ni mariscos, ni tomo café. La conclusión médica es que es genético, ahora estoy bajándolo con un tratamiento natural que me ha dado buen resultado. ¡Se imaginan, con esta condición, como estaría mi salud si no hubiera hecho el cambio!
Ah.. olvidaba decirles. Mi visión mejoró y sólo uso los espejuelos para conducir en la noche.
Conclusión
¿Cómo he logrado tanta actividad?
- No pierdo tiempo en el transporte al trabajo vivo a 10 mtos de la oficina.
- No tengo niños en la casa (antes mis prioridades eran otras).
- Tengo metas claras y trato de distribuir mi tiempo para hacer realidad estos sueños.
- Cambie a una dieta vegetariana que unida a los ejercicios me han llenado de una energía increíble.
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Felicitacione Melvin,
Voy a visitar más seguido tu página de cocina vegetariana. Hace tiempo que necesito desintoxicarme yo también. Un pastor amigo que padece del hígado, al igual que yo, se hizo vegetariano hace como dos años… y su mejoría general es notable!!!
¿Conoces de restaurantes vegaterianos aquí en Puerto Rico?
Un abrazo,