Hace unos días invité a cenar a mi casa al director de la Sociedad Bíblica Internacional, Dr. Luciano Jaramillo Cárdenas, y a su esposa Athala.

Luciano y yo tenemos muchas experiencias juntos. Cuando dirigía la Sociedad Bíblica de Puerto Rico me invitó trabajar con él en la oficina regional de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU), en Miami, como consultor de mercadeo. Así llegue a Estados Unidos.

El incansable escritor

Luciano es un autor prolífico. Cuando estaba en las SBU dirigía la revista «La Biblia en las Américas» (dirección que luego heredé). En esa época escribió una serie muy interesante titulada «Cartas a Dios», que publicó Editorial Vida y que yo produje como audio libro (aunque nunca lo saqué al mercado).

tentations275.jpgEn los últimos años, además de coordinar la traducción al castellano de la «Nueva versión internacional», recientemente Luciano ha escrito libros muy pertinentes a la Iglesia. El último que me regaló, y estoy leyendo en este momento, se llama «Tentaciones, nuestro lado oscuro», publicado por Editorial Vida . Sobre el libro Luciano me dice que «pisa algunos callos, porque trata un tema que muy pocos líderes quieren discutir». La reacción al libro ha sido tan extraordinaria que su calendario está lleno de invitaciones de todas partes para hablar sobre el tema.

Con la caída de Ted Haggard, un importante líder de Estados Unidos, y la de Paul Barnes, pastor de una mega iglesia también de Colorado Springs, hace unas semanas, la gente se pregunta que está pasando. Ambos pastores enfrentaron acusaciones de homosexualismo.

En «Tentaciones, nuestro lado oscuro» Luciano habla sobre el espinoso y delicado tema de la vida moral, ética y espiritual del líder pastor y ministro.

Sin lugar a dudas, es un libro esencial para todo líder porque Luciano no se limita a plantear el problema, sino que ofrece soluciones sobre cómo confrontar las tentaciones y vencer al enemigo.

Le hice siete preguntas a Luciano sobre el tema y el libro y estas son sus respuestas:

1. Tus libros anteriores han girado sobre Jesús y la Biblia. ¿Qué te movió a escribir sobre este tema?

Este libro venía preparándolo de tiempo atrás, pero ante la situación agravada de caídas y malos testimonios de muchos líderes y pastores, pensé que era el tiempo de hablar sobre el asunto que a todos nos afecta de alguna manera. No sólo para exponer el problema, sino principalmente para prevenirlo y aportar algunas soluciones, escrutando la Palabra y las ricas enseñanzas de los padres y escritores espirituales de la iglesia, que nos han legado abundante literatura al respecto.

2. Tu formación como sacerdote (antes de ser pastor) ¿te ayudó para vencer la tentación? ¿Cómo?

La formación sacerdotal es bien completa y es especialmente abundante y profunda en lo que concierne a la vida ética y espiritual. Debo confesar que buena parte de lo que soy y hago en mi ministerio y en mi vida lo debo a esta formación de trece años en un seminario. No sólo la disciplina estricta, sino los principios y orientaciones recibidos y el cultivo de una vida intensa de relación con Dios, a través de la oración, la meditación, el estudio y la lectura son de gran ayuda para quien los quiera aprovechar; porque también en las filas del sacerdocio católico se dan los malos ejemplos y las caídas escandalosas, como lo estamos viendo. Algo muy importante que yo resalto en mi libro y de lo que adolecen muchos pastores y ministros, es una sabia dirección espiritual, a través de un tutor o consejero, que todos debíamos tener obligatoriamente.

jaramillol-jpg142.jpg3. La gente de afuera de la iglesia ve como «una arrogancia» la actitud de superioridad y santidad que muestran algunos líderes cuando en la práctica envían otro mensaje. ¿Cómo podemos ayudar a los que no creen por los errores de los líderes en el área de la tentación?

El ejemplo personal de sencillez y humildad siempre edifican más que la arrogancia o pretensión de que somos buenos o «santos». No sólo debemos reconocernos como pecadores, sino que debemos predicar en voz alta para escucharnos nosotros mismos, para no caer en lo que combatimos. Por otra parte, debemos dirigir siempre los ojos y atención de la congregación y los creyentes a Jesucristo, el único modelo válido y completo digno de imitar. La pauta la señala Pablo cuando escribe: «Imítenme a mí, como yo imito a Cristo» (1 Cor 11.1).

4. David cedió ante a la tentación sexual, sin embargo, Dios tuvo compasión de él, ¿Cómo debe reaccionar la iglesia ante la caída de sus líderes?

El evangelio señala los pasos para abordar al líder caído. Primero viene la reprensión y consejo personal, si ya no se ha formado un escándalo público. En segundo lugar se debe llamar la atención del «pecador» delante de testigos; y en último término llevárselo a la Iglesia, a través de sus autoridades. En toda situación de caída de un hermano o líder hay varios valores que se deben salvaguardar. El bien y restauración del hermano en pecado, tendiéndole la mano y dándole la oportunidad de restaurarse. La parábola del hijo perdido nos enseña que siempre hay ocasión de restauración para el pecador arrepentido. Pero, y es un pero muy grande, el bien de la comunidad que ha sido lastimado y afectado debe tenerse en cuenta. Por eso existen sanciones, correctivos y si es el caso el retiro del líder de sus responsabilidades. Esto tiene entre otros dos objetivos importante: restaurar el orden afectado y evitar futuros daños.

tentaciones-jpg163.jpg5. Algunos creen que hay más líderes cristianos cediendo a la tentación de la fama y del dinero más que a la sexual, sin embargo, la iglesia no las detecta, ni es tan severa con estas tentaciones como con las otras, ¿Qué piensas sobre esto?

Desgraciadamente hay factores casi incontrolables en nuestras iglesias que impiden descubrir y corregir muchos problemas de debilidad y mala conducta en sus líderes. El control casi absoluto del gobierno y dirección de las congregaciones; el «secretismo», que prefiere callar; las falsas lealtades basadas en influencias e intereses creados. Todo esto se agrava en congregaciones o instituciones que se llaman así mismos «independientes» y que no tienen establecidos principios y métodos de control y corrección. Por otra parte, por falta de instrucción y enseñanza, existe en muchas de nuestras iglesias la idea de que el pecado más grave es el que tiene que ver con el sexo. Sin darnos cuenta que Cristo combatió severamente otros pecados como los del orgullo y la ambición; la mentira y el engaño; la hipocresía y la doblez.

6. Los escándalos de inmoralidad sexual muestran a líderes con debilidades humanas que no pudieron vencer, ¿Qué lleva a una líder a caer en la tentación?

Yo hablo ampliamente de este tema de la prevención de la tentación y del pecado. Precisamente en el capítulo sobre LA TENTACIÓN presento, utilizando el capítulo tres del Génesis, la estrategia del Tentador y como podemos vencerlo. Cristo, que fue mismo tentado, nos enseña con sus palabras y acciones cómo prevenir y vencer las tentaciones y lo resumió todo en dos palabras: Vigilancia y oración. Vigilar nuestros ojos y todos nuestros sentidos. Fue lo que le faltó a David. Vigilar nuestros pensamientos, imaginación y nuestros deseos. «Huir de las tentaciones y de las ocasiones de pecado». Y, por supuesto, acompañarnos de la fuerza y poder de Dios que nos viene a través de la oración. Tenemos además el poder de la Palabra, que conocida, meditada y aplicada es arma poderosa para enfrentar al Enemigo. «Escrito está…» fue la frase contundente con la que venció Jesús a Satanás.

7. ¿Cuáles son los tres consejos más importantes que ofreces en tu libro para evitar o salir de la tentación?

(a) Antes de la tentación, como medida preventiva: Vigilancia y oración. Es lo indicado por Jesús: (Mt 26.41). Esto implica huir de las ocasiones de pecado: personas, lugares o situaciones. Cuidar nuestros sentidos y facultades: memoria, imaginación entendimiento y voluntad.

(b) Durante la tentación: Resistir. Cristo nos da el ejemplo, frente al Tentador en el desierto. Para eso debemos estar armados de criterios y principios que nos enseñan el evangelio y la Palabra. Muchas veces la mejor resistencia es la retirada: «huir» no hacernos los fuertes frente al Enemigo y sus argucias. El Padre Nuestro nos enseña a pedir al Señor: «No nos metas en tentación» (Lc 11.4 RVR y NVI). Me gustan más las versiones católicas: Jerusalén y Biblia del Pueblo de Dios: «No nos dejes caer en la tentación» Y aún mejor Nueva Biblia Española: «No nos dejes ceder en la prueba».

(c) Después de la tentación: Si hemos caído: Arrepentimiento y propósito de la enmienda. Para eso se necesita crear un hábito de auto-análisis reflexivo de nuestros actos. Lo que llaman los autores espirituales «examen de conciencia», que deberíamos hacerlo habitualmente todos los días antes de entregarnos al descanso, o cuando sentimos que hemos fallado. Es un ejercicio muy saludable, aún desde el punto de vista netamente científico natural. Desgraciadamente el activismo pastoral o de otro orden no nos deja tiempo para ello. Y nuestros pastores y líderes no han sido enseñados y entrenados para ejercerlo. Tenemos la poderosa ayuda de la Palabra y la oración que nos proyectan a dialogar con Dios y con su asistencia penetrar en nuestro interior para examinarnos. Salmos enteros y numerosos pasajes bíblicos nos convidan a esta actividad de sanidad interior poco practicada. «Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos» (Sal 139.23; cf. Sal 26.2; Prov 4.26; 1 Cor 11.31; 2Cor 13.5).

«Tentaciones, nuestro lado oscuro» , Luciano Jaramillo Cádenas

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