Hoy 24 de diciembre, además de recordar el nacimiento de El Salvador, se cumplen 100 años de haberse inventado la radio. El 24 de diciembre de 1906 un aparato, que hasta entonces transmitía sonidos cortos y largos -en código morse- habló y cantó.

Un canadiense, Reginald Fessenden, fue el inventor del nuevo medio. La transmisión se realizó desde un pequeño pueblo costero, Brant Rock, en el sur de Boston, Estados Unidos. Fessenden se registró en la historia como el primer discjockey y productor de programas de radio.

MIC Y OLD RADIO 250.jpgLa radio ha estado relacionada con la transmisión del evangelio desde sus inicios. Durante la corta transmisión se leyó un pasaje de la Biblia y Reginal interpretó en el violín el villancico “O Holy Night” (Noche de Paz).

Los líderes cristianos de la época tomaron dos posiciones con el nuevo invento: “¡Es instrumento de Satanás!” o “¡Todo lo bueno es creado por Dios, vamos a usarlo para su gloria!.

Para los años 20 varios pastores de EE UU estaban usando el nuevo medio para comunicar el evangelio. En América Latina en la década del 40 HCJB en Ecuador, Faro del Caribe en Costa Rica y otras emisoras comenzaban a usar el nuevo medio como canal para la proclamación del evangelio.

Personalmente, doy gracias por este medio porque fue mi primer amor, mi primer oficio y el medio para encontrarme con Dios. En 1967, recién salido de la escuela superior, trabajaba como discjockey en una emisora de salsa en el melvinradio250.jpgpueblo de Coamo, en Puerto Rico (vea a la izquierda la foto de mis tiempos de locutor, con pelo negro y muy formal).

La primera emisora cristiana de radio en castellano se establecía en el sur de la isla caribeña, en la ciudad de Juana Díaz. Como no conseguían locutores evangélicos, me contrataron como locutor. Por medio de oír, la fe llegó a mi vida y Dios se convirtió en lo esencial. Por eso me alegra que el medio celebre los cien años.

Después de entrar al ministerio de publicaciones seguí la relación con la radio y nunca la he dejado. Es algo que se tiene en las venas.

Durante los últimas décadas produje con el pastor Edwin Lemuel Ortiz, locutor de Univisión, el programa “Bíblicas”, de las Sociedades Bíblicas Unidas, que se transmitió por 300 emisoras de radio en el continente. También realicé programas especiales como el «Noticiero CNA» (mi producción favorita), la historia de la traducción de la Reina-Valera en forma de noticiero usando actores profesionales (algún día lo pondré en este Blog para que lo escuche).

Hace unos 24 años creé en Puerto Rico el «Maratón de lectura bíblíca» y en Estados Unidos hace dos años «24 horas con la Biblia». Estos son trasmisiones anuales masivas (que todavía se realizan) donde las cadenas de emisoras de radio cristianas cancelan su programación habitual y sólo transmiiten la Biblia leída o dramatizada por actores profesionales.

En la actualidad me entretengo con una emisora de radio por Internet que lanzamos este año” «TuReggaeton.com».

sateliteradio175.jpgLa radio tiene y tendrá mucha importancia como medio de comunicación. Dentro de unos años las transmisiones serán no a su receptor, sino a satélites que enviarán la señal a su radio. Eso hará que las emisoras locales se escuchen con más calidad y su alcance será mundial.

Aunque la radio parece que seguirá siendo un medio importante me pregunto si vale la pena la inversión que hay en América Latina en tantas emisoras cristianas de radio. No me mal interprete. No estoy en contra de usar el medio, sino en cómo se usa.

Algunos calculan que hay más de 500 emisoras de radio cristianas en este continente. Las emisoras cuestan dinero. Cada mes los creyentes donan miles (me atrevo a decir millones) de dólares para sostener estos medios. Hay ministerios que han vendido o comprado emisoras de radio por un costo mayor de los cuatro millones de dólares. ¿Valdrá la pena tanta inversión para entretener o predicar a las ovejas del rebaño? Muy pocas emisoras son efectivas cruzando la cerca y alcanzando a las ovejas sin pastor que andan buscando pasto verde para comer.

El inventor de la radio, al igual que el de la imprenta, lo primero que hizo fue hacer público el mensaje de la Biblia. Pero ahora vivimos en una sociedad diferente, sin ningún interés en el Evangelio. Por culpa nuestra, la gente a menudo solo ve lo negativo: los escándalos morales y financieros de líderes, la predicación en los medios de un evangelio poco pertinente a la realidad y la violencia de algunas religiones. Pocas veces ven o escuchan las grandes contribuciones que la iglesia hace a la sociedad.

Al celebrar los cien años de la radio me pregunto ¿Será con costosas emisoras de radio dedicadas a entretener y a predicarle a los de adentro que mejor podemos comunicar un evangelio relevante a esta sociedad? Si usáramos los millones de dólares que se usan para la radio cristiana tradicional y presentáramos el mensaje de otra manera: ¿Alcanzaríamos más gente para el evangelio?

Me convertí con la radio, pero creo que esta nueva generación necesita una multiplicidad de medios, pero también la presentación del alimento de otra manera. Comemos con los ojos y el alimento que presentamos en la radio a veces parece comida chatarra que nada tiene que ver con el voraz apetito que la gente tiene hoy y sus necesidades integrales de nutrición espiritual.

Bueno, los dejo con estos pensamientos para provocar su reflexión mientras descansan con sus familias. ¡Les deseo una feliz Navidad con el niño que quiere nacer en nuestras vidas hoy como lo hizo hace miles de años!

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