Por Melvin Rivera Velázquez

Una de las preocupaciones que muchos tienen es sobre el decadente hábito de la lectura entre los creyentes. Algunos exageran al pensar que sólo podemos conocer a Dios leyendo, se olvidan que también la fe viene por el oír. Pero tampoco podemos negar que leer es un medio importante para formarnos espiritualmente.

couplereading250.jpgHay varios factores que destacan a la palabra escrita. Uno es que el que escribe por lo general no escribe sino que re-escribe, piensa, investiga y vuelve a re-escribir. Muchas veces el material impreso tiene más consistencia y profundidad que el oral. Si no lo creen escuchen algunos sermones que denotan poca preparación y compárelos con el contenido de algunos buenos libros sobre el mismo tema.

El cuidado esmerado en el desarrollo de un libro

Un ejemplo del cuidado al publicar un libro es una nueva traducción de la Biblia, en este caso al castellano. Esa tarea por lo regular toma diez años. No es que no se pueda hacer en menos tiempo, sino que los traductores por lo general quieren que se entienda, que sea fiel, que suene a castellano y no a traducción. Por eso las traducciones cristianas que más gustan son las que fluyen fácilmente y así nos invitan a leer.

Crear un buen libro es un largo proceso. El autor investiga, escribe, a veces predica lo que ha escrito, re-escribe y luego recibe ayuda de sus editores. Hay casas editoriales que sólo editan y publican lo que los autores le envían. Otras trabajan con el autor para mejorar el contenido no sólo en estilo y ortografía, sino en lo que expresa. En el mercado anglo hay muchas que hacen esto y en el mercado hispano algunas editoriales también lo hacen.

El hábito de la lectura

La lectura es algo individual que tiene que ver con nuestra formación. Muchos desarrollan el hábito porque sus padres a edad temprana les enseñan a leer y les regalan libros y buscan que en el hogar la lectura sea parte de la vida diaria.

Otros que no tuvieron padres que les motivaron a leer todos los días desarrollan el hábito por la curiosidad de conocer lo desconocido.

Hace poco mi hija menor, que dirige la programación de una emisora de radio secular en Washington DC, me confesó que cada vez que ella no sabe sobre un tema va a una librería y compra un libro. Me sorprendió porque ella es de la generación de la Internet. Me dijo: «Papá, lo aprendí de ti». Nunca me di cuenta que con mi hábito de leer libros sobre cosas que desconocía estaba formando un hábito en mis hijos.

Qué influye nuestra decisión de compra

Pero después que tenemos el hábito de leer, ¿cómo decidimos lo que leemos? La editorial Grupo Nelson acaba de cambiar su estrategia. Después de analizar investigaciones y bases de datos llegaron a la conclusión de que la gente no compra por el nombre de la casa editorial sino por el tema, el contenido y el autor. Por eso, a partir del 1 de abril desaparecerán sus 21 sellos editoriales entre ellos “Betania” y “Caribe” y publicarán bajo el sello Grupo Nelson concentrándose en los temas, categorías y los autores.

Algunos piensan que es una estrategia correcta para el mercado secular, pero no para el evangélico donde todavía hay pastores que recomiendan libros porque confían en la línea teológica de un sello editorial. El nombre del sello les da paz mental para recomendar un libro. Sin embargo, otros argumentan que las casas editoriales ya no pertenecen como el pasado a iglesias o ministerios con una misión doctrinal.

Sobre este tema estoy escribiendo un artículo que aparecerá en la edición impresa de enero 2007 de la revista Mercado Cristiano. Pero quiero adelantarles algo, personalmente pienso que en Hispanoamérica hay otros elementos importantes:

  • La recomendación de un amigo
  • La influencia de los medios masivos

La recomendación de un amigo

Hace un tiempo leí un estudio, realizado en el 2002, titulado «Hábitos de lectura y compra de libros en España». Según esa investigación el tema, el idioma, el título, el consejo de una persona y el autor son los elementos clave que influyen en la decisión de un comprador. Según la encuesta estas son las cosas que llevan a la compra y lectura de un libro:

Tema 77,9%
Idioma 54,9%
Título 47,1%
Consejo de otras personas 40,9%
Autor 39,6%
Precio 20,9%
Portada/tamaño de la letra/encuadernación/formato 15.5%
Crítica 12,2%
Editorial 7,8%

De todos estos, personalmente creo que la recomendación de un amigo tiene un valor incalculable. Tenemos poco tiempo para leer. Por otro lado, para la gente de escasos recursos comprar un libro es una gran inversión. No podemos darnos el lujo de comprar un libro que aburre, que da sueño y que a mitad de lectura descubrimos que no tiene nada relevante para nuestras vidas. No tenemos ni queremos desperdiciar lo que es valioso para nosotros. Por eso, el consejo de un amigo es clave. Nos evita perder tiempo y dinero. La Internet es clave para conseguir consejos y recomendaciones.

La influencia de los medios masivos

Acaba de salir una encuesta realizada por la empresa Gallup que revela que la ficción contenida en el libro y la película «El Código de Da Vinci» influyó para que muchas personas se interesaran en conocer la historia bíblica. Pocos se imaginaban que después que la iglesia estaba preocupada por el efecto nocivo de este libro-película el resultado sería que muchos se motivaran a leer la Biblia. Por supuesto, esto no quita que también confundió a muchas personas.

Pero ese no es el único resultado de este libro-película. La Corporación Sony le pagó $36,400 a la catedral de Winchester en Inglaterra por permitir que algunas escenas de «El código Da Vinci» se filmaran allí. Hace poco, no sé si por cargo de conciencia, la catedral ha decidido utilizar ese dinero para organizar una exhibición donde se destacan los errores y las pifias de la película y a la vez promueven la lectura de la Biblia. Es así cómo acontecimientos que nos desagradan o que creemos que hacen daño a veces tienen un final inesperado y motivan la lectura de un libro.

La influencia de los medios masivos, particularmente la Internet, es tan importante que una casa editorial en Italia ha comenzado a realizar “trailers” en video sobre sus libros. No son entrevistas con el autor, ni nada de eso, sino trailers tipo película de Hollywood.

Como ejemplo, vea estos booktrailers uno sobre el libro «Coraline» de Neil Gaiman y otro de la novela «El ejercito negro» de Santiago García-Clairac (Advertencia: no son libros cristianos). En el campo evangélico el Grupo Nelson tiene en su página en la Red varios videoclips promocionales sobre algunos de sus libros.

Cuánto me gustaría que las editoriales en sus conferencias de ventas en la Feria EXPOLIT, que se celebra en Miami todos los años, en vez de presentar aburridos discursos y presentaciones «Power Point» presentaran un trailer bien hecho de cada libro en uno o dos minutos. Imagínese si al final de un culto en nuestras iglesias, donde hay computadoras y proyectores, proyectaran un trailer de los tres nuevos libros que recomiendan esta semana para el crecimiento espiritual. Pero, insisto, la influencia de los medios no es solamente otro factor clave, sino también lo es lo que dicen nuestros amigos.

Conclusión

El hábito de lectura se puede adquirir, pero también lo podemos fomentar en nuestros niños y en nuestras iglesias. Podemos promover la lectura recomendando buenos libros por el tema, el título y su autor. Pero, sobre todo, explicando cómo el contenido le ayudará al lector en su vida espiritual. Muchos libros pueden hacer la diferencia entre un pueblo que conoce a Dios y otro que dice conocerlo, pero que actúa como si lo desconociera.

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