La estrategia del oceano azulDurante mi carrera como comunicador cristiano he leído muy buenos libros sobre mercadeo, competencia y estrategia. Sin embargo, nunca me había topado con uno que sugiriera que la mejor estrategia no es competir directamente, sino dejar de competir. Otros habían dicho cosas similares, pero nunca con una evidencia tan contundente y bien documentada como este libro.

Esta lectura me ha dejado pensando en la iglesia y los ministerios que imitan, duplican y repiten lo que otros hacen con el simple propósito de quitarles lo que Dios les ha dado. Pueden ser los miembros, la audiencia (en el caso de las emisoras cristianas de radio y TV), las ofrendas o las visitas en el caso de un sitio web.

El libro «La estrategia del océano azul (Blue Ocean Strategy)», escrito por W. Chan Kim y Renee Mauborgne y publicado en español por Editorial Norma nos habla de lo suicida que es la competencia. Había visto el libro como un bestseller en varias listas y en un último viaje a Bogotá lo compré como lectura de avión, pero el vuelo duró muy poco.

Los autores recomiendan que en vez de tratar de superar a la competencia para lograr más mercado «océano rojo», es preferible buscar un «océano azul», un mercado sin competencia con posibilidad de crecer. Según los autores en los océanos rojos, la competencia pone las reglas; en los océanos azules, la competencia no tiene validez.

El libro se basa en un estudio de 150 movimientos estratégicos de 30 industrias en un período de más de 100 años. Los autores presentan seis principios que toda empresa puede aplicar para formular y ejecutar con éxito estrategias de océano azul. «La estrategia del océano azul (Blue Ocean Strategy

Cirque Du Soleil

cirquedusoleil.jpgEl ejemplo más fascinante es el del Cirque du Soleil, que en 20 años logró los ingresos que a Ringling Bros.and Barnum & Baiiley le tomó más de un siglo alcanzar. Si usted ha visitado Orlando, Florida, donde están permanentemente, sabe que este circo es diferente.

Fue fundado en 1984 por un grupo de artistas callejeros y más de 40 millones de personas en 90 ciudades alrededor del mundo han visto sus presentaciones. ¿Cómo lo lograron?

Cuando comenzaron, los circos estaban (y están) en decadencia debido a los eventos deportivos, la televisión, los juegos de video, los PlayStation y otras formas de entretenimiento.

Ringling Bros. and Barnum Bailey prefirieron «reinventar el circo». En vez de robarle clientes a los circos que existían crearon un tipo de espectáculo sin competencia y atrajeron como espectadores a adultos y clientes corporativos.

Cirque du Soleil sacó a los payasos y realzó sus presentaciones, enfatizando el arte, el ballet, la danza, la música espectacular y la acrobacia.

«La estrategia del océano azul (Blue Ocean Strategyes un enfoque sistemático que le quita importancia a la competencia y el enfoque está en ser diferente.

¿Cómo sería el evangelio si las iglesias y ministerios practicaran la estrategia del «océano azul»?

Recuerdo una historia que escuché en mi patria, Puerto Rico.

Una familia que se había mudado a otra parte de la ciudad le comunicó a su pastor que estaba visitando a otra iglesia. El pastor les dijo «mejor váyanse para el mundo (la vida sin Dios) que para esa iglesia».

¿Quién es realmente nuestra competencia?

Cuando los discípulos vinieron a Jesús para decirle que había uno que no era del grupo (la competencia) y que se pasaba haciendo milagros (el factor distintivo de ellos). Jesús les dijo «sino está contra mí, conmigo está».

En los ministerios he visto más competencia que la que me gustaría ver. Alguien inventa algo y de repente docenas lo imitan buscando lo mismo, con el mismo público y con los mismos propósitos.

Cuando fui gerente de una emisora cristiana de radio decidimos que nuestra emisora evangélica no iba a pasar himnos evangélicos, ni a pedir ofrendas. Queríamos alcanzar a los no creyentes y para ese tiempo (década del setenta) la música evangélica, salvo honrosas excepciones, tenía muy mala calidad. Por otro lado, el énfasis en el dinero era y es una de las principales razones porque muchas personas rechazan a las iglesias y, por ende, al evangelio.

Nuestra emisora se diferenció de otras porque presentaba el mensaje del evangelio en cuñas breves y programas de cinco minutos en vez de largos cultos transmitidos en vivo o grabados. El mensaje se presentaba entre medio de una programación musical de baladas seculares, noticias y deportes.

Por supuesto que algunos pastores me querían llevar «a la hoguera» por esta estrategia «océano azul». Pero los resultados demostraron que estábamos en el camino correcto.

A veces pienso que Dios no llama en estos días a líderes para que digan y hagan lo mismo dirigidos al mismo público tradicional; sino líderes que se atrevan a lograr cosas diferentes que nadie está realizando y con gente que nadie atiende.

Cuando un ministerio quiere ser útil no tiene que competir, porque la competencia nuestra no es otro ministerio o iglesia, sino el postmodernismo, la nueva era y todo aquello que aleja a la gente de Dios.

Una vez alguien me dijo los ministerios no fracasan por la competencia, sino por la incompetencia de sus líderes.

Estar listos y hacerlo bien en el ministerio de Dios es más importante que vencer a la competencia. Ojala y que aprendamos La estrategia del océano azul (Blue Ocean Strategy para ser más efectivos.

Por Melvin Rivera Velázquez


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