Durante mis primeros años en el ministerio bíblico recuerdo que los Directores de las Sociedades Bíblicas nos llenábamos de orgullo por la cantidad de escrituras distribuidas. La efectividad de la distribución se media por el número de ejemplares que salían de las bodegas de almacenaje. ¡Cuán errados estábamos!Una Biblia en manos de alguien es solo el principio. El mundo está lleno de Biblias polvorientas en hogares de no creyentes y también… de creyentes. El mundo ya no es el mismo: los católicos han cambiado (para bien) en su relación con la Biblia, mientras que algunos protestantes (el pueblo de la Biblia) hemos cambiado (para mal) en cuanto al uso de la Sagrada Escritura.
El trasfondo
Siempre me pregunté de donde venía ese énfasis en la cantidad. Llegué a la conclusión de que era lógico:
- Nuestra historia está relacionada con las misiones. Los primero directores de las Sociedades Bíblicas eran misioneros mayormente americanos y británicos. Los misioneros tenían y tienen la presión de presentar resultados usando palabras concretas (números, nombres…) porque los que ofrendan quieren saber qué logró su contribución.
- América Latina era un mundo sin Biblia. La Biblia sufrió las persecuciones como la de la inquisición. En mi país, Puerto Rico, se dice que las primeras Biblias las trajeron piratas y corsarios en sacos de harina. Cuentan las leyendas que así fue cómo se fundaron las primeras iglesias evangélicas, por la lectura de Biblias que llegaron de contrabando. Cuando llegaron los misioneros ya había creyentes. (Los actuales piratas de música dicen que ellos siguen la tradición de los primeros evangelizadores corsarios..contrabandean música para que otros sean bendecidos con la fe y ellos con el dinero).
El otro plan de Dios
En medio de los años de la colonización de América otro acontecimiento ocurría en Europa que transformaría el mundo de habla hispana. La Biblia se traducía y, aunque América posiblemente no estaba en la mente de los traductores, sí estaba en la mente de Dios.
Eran otros tiempos para la Biblia. Reina y Valera (no son un matrimonio, como dijo una hermana en la iglesia) tuvieron que escapar de un monasterio, en Sevilla, España porque los acusaban de herejes. Casiodoro tradujo la Biblia mientras huía por toda Europa. La Biblia en español se tradujo en Inglaterra, Francia y, finalmente, se imprimió en Holanda en el 1569.
La persecución llegó al extremo de que quemaron una efigie de Casiodoro y lo acusaron de abuso sexual (acusación de la cual con el tiempo fue exonerado). Todo porque su sueño era que todos pudieran leer, entender y vivir la palabra de Dios. Una vida de sacrificio para que la Biblia se entendiera y se estudiara en español.
América Latina y la Biblia
Cuando terminó la persecución, los promotores de la Biblia se encontraron con un pueblo analfabeto. Pero, esa no era la primera vez que la Biblia tenía ese reto. Cuando se escribió el Nuevo Testamento en los primeros siglos del cristianismo algunos historiadores dicen que solo el 10% de la gente sabía leer y escribir.
Finalmente, cuando a mitad del siglo pasado comenzó una demanda fuerte por la Biblia el énfasis fue en la provisión de la Palabra de Dios. «¡Lo importante es que tenga la Biblia!» decían los misioneros con la plena seguridad de que ¡La palabra no regresará vacía!
La nueva realidad del Siglo XXI
Gracias a Dios la Biblia se difunde cada vez más pero permanece el analfabetismo religioso. Hace 60 años en América Latina, incluyendo a Brasil, la distribución anual de la Biblia no llegaba a 260,000 ejemplares. Hoy día se distribuyen más de seis millones de Biblias cada año.
La Iglesia Católica ya no persigue a los que leen la Biblia, sino que quieren que la lean. Los últimos dos Papas han hecho declaraciones que si Martín Lutero estuviera vivo y las escuchara se moriría de un ataque del corazón.
El año pasado en un encuentro en Roma para celebrar los 40 años de la «Dei Verbum» el Papa S.S. Benedicto XVI dedicó la mayor parte de su mensaje a promover la lectura de la Biblia. El Papa dijo:
«La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón. Si se promueve esta práctica con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia. No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino. Sólo quien escucha la Palabra puede llegar a ser anunciador».
¿Cuál es la situación actual en el mundo?
A pesar del crecimiento en la distribución bíblica existe una cultura religiosa débil. Así lo reveló una reciente investigación realizada durante tres años en Francia, España e Italia. La misma fue auspiciada por la Alianza Bíblica Universal (ABU), dirigida por el profesor Luca Diotallevi, de la Universidad «Roma Tres».
El profesor Diotallevi, sociólogo, director de la investigación explicó que, en los 40 años siguientes al Concilio Vaticano II, la Biblia «entró masivamente en las familias de muchos cristianos, en casas donde antes no estaba. La pena es que en muchos casos se quede cerrada, un objeto sagrado en lugar de un Libro Sagrado».
De la investigación se deduce que, entre estos practicantes
- El 55% de los franceses lee la Biblia
- El 52% de los españoles
- El 42% de los italianos.
Según los entrevistados, la homilía es el instrumento más difundido para hacer conocer la Biblia.
El conocimiento de los hechos bíblicos sigue siendo muy parcial, reconoce el estudio. En las entrevistas se hicieron preguntas trampa en las que se pedía indicar quiénes entre los santos eran autores de un evangelio.
- El 32% indicó a San Pedro
- El 49% a San Pablo, poniendo de relieve la confusión entre evangelista, apóstol y autor de epístolas.
El bajo índice de lectura ahora preocupa a la Iglesia Católica. El presidente de la Federación Bíblica Católica (FBC), Monseñor Vincenzo Paglia dijo hace un tiempo sobre esta encuesta que sólo el 3% de los fieles católicos lee diariamente la Biblia.
En Estados Unidos la situación de ignorancia y falta de lectura de la Biblia también es preocupante. Según una encuesta de Barna Research:
- 90% de los hogares tienen una Biblia.
- 80% de los que tienen una Biblia la utilizan muy poco.
- 66% “raramente/nunca” leen la Biblia.
- 39% leen la Biblia para alimentar su fe.
- Menos del 20% de los que tiene una Biblia la leerían completa.
- 23 % de los católicos en EUA leen la Biblia durante la semana.
- 65% creen que la Biblia tiene respuestas para la mayoría de los problemas.
- 4% creen que las Escrituras pueden fortalecer sus familias.
- 76% creen que la Biblia les ayuda a sentirse más cerca de Dios.
Conclusión
La iglesia Católica está, como dijo el Papa, «entrando a una nueva primavera con la Biblia».
Sin embargo, en muchas iglesias protestantes el estudio de la Biblia ocupa un segundo lugar. La celebración y la alabanza (elementos importantes en la vida eclesiástica) a veces toman más tiempo en la vida de la iglesia que el estudio exhaustivo de la Palabra de Dios.
Cuando surgen disparates teológicos entre el pueblo evangélico (algo común en estos tiempos) uno se da cuenta de que este es el resultado de un analfabetismo bíblico. Derrotamos al analfabetismo que no permitía que se leyera la Biblia, pero ahora nos enfrentamos al analfabetismo bíblico para que la misma se estudie correctamente y se viva.
El Dr. Plutarco Bonilla, biblista que reside en Costa Rica, una vez me dijo «Lo que se necesita no es leer la Biblia. Yo leo el periódico pero no lo estudio.» Estudiar es más que leer. Es una lectura con propósito en busca de una práctica que conduzca a un cambio. La falta de estudio de la Biblia es el peor enemigo que enfrentamos para extender el Reino de Dios.
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Saludos Hermano Melvin. Excelente artículo. Lo único en lo que no estoy de acuerdo es en tu descripción de «pirata». Si ese calificativo despectivo fuera aplicado, como dices, solo a los que copian y reproducen para vender, fuera excelente. Pero según los mercaderes de la música cristiana, pirata no es solo el que vende, sino también el que comparte, y ahí no estoy de acuerdo. «Adorar es adorar, en original y en copia».