Cuando mis hijos eran pequeños acostumbraba leerles libros infantiles a la hora de dormir. El más que me gustaba era «Las crónicas de Narnia» porque recién había terminado un año de estudios en arte dramático y disfrutaba imitar las voces del león y otros personajes. Mi lectura era acompañada por efectos de sonidos (que creaba con la voz), pero a pesar de mis habilidades artísticas la audiencia se me quedaba dormida en las primeras dos páginas y yo, en las dos siguientes. Siempre pensé que ese libro tenía un encanto, el de hacer dormir a los lectores. Pero no era que el libro era aburrido, sino que la audiencia estaba cansada.
En la década de los setenta muchos padres cristianos compramos y compartimos con los niños esta obra clásica de la literatura infantil y juvenil compuesta de siete novelas que fueron publicadas por Editorial Caribe. «Las crónicas de Narnia», escritas por el autor anglo-irlandés C.S. Lewis, entre 1939 y 1954, relatan las aventuras de los hermanos Pevensie, en Narnia, un país donde habitan animales, enanos, faunos, centauros, gigantes y otras criaturas mitológicas que hablan (como en todas las fábulas). La Biblia está llena de parábolas donde los protagonistas son humanos. Pero también, tiene fábulas donde los animales hablan (como la historia de la burra de Balaán).
El tema de la serie es la lucha entre el bien y el mal. Narnia está bajo el hechizo de la malvada Bruja Blanca, que ha condenado a estas tierras a un invierno de cien años. Una profecía cuenta que cuatro humanos, hijos de Adán y Eva, ayudarán a Aslan a romper el hechizo. Aslan es un legendario león y, el verdadero rey de Narnia, que lucha por sacar a la Bruja Blanca que ha llenado de temor a los habitantes y, por eso, se enfrenta a las fuerzas de las tinieblas. Los cuatro hermanos Peter, Susan, Lucy y Edmund Pevensie, son los personajes principales de casi toda la serie (con excepción de dos libros). El libro «Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el guardarropa» contiene símbolos de bondad, maldad, lealtad, traición y amor.
La película
La película, no es evangelística, ni tiene el propósito de serlo (¿Se imagina a Walt Disney Films promoviendo el encuentro con Cristo?). El largometraje está basado en el primero de los libros de C.S. Lewis. Cuenta la historia de cuatro jóvenes en Londres que en medio de la segunda guerra mundial fueron enviados a la casa de un anciano profesor a las afueras de la ciudad en busca de seguridad. Mientras jugaban al esconder descubren un armario encantado que los conduce al país de Narnia.
La película costó más de cien millones de dólares y fue dirigida, producida y co-escrita por el neocelandés Andrew Adamson, director de «Shrek I y II», dos exitosas películas infantiles. Adamson usó el mismo equipo de efectos especiales que trabajó en «El señor de los anillos» que se gozaron en usar más de 1,300 efectos visuales. Fue rodada en Nueva Zelanda (¡qué belleza tiene este país donde también se rodó «El señor de los anillos»!) y la República Checa.
En una entrevista con Disney Latino, Adamson dijo: «Me encantaban Las crónicas de Narnia. Leí la serie completa entre los ocho y diez años y fue como vivir en ese mundo -el de Narnia- durante un año, expandió mi imaginación. El león, la bruja y el guardarropa nos llevan a dominios que sólo podemos imaginar y el desafío como cineasta es crear esos mundos de manera que estén a la altura o que excedan la imaginación de la gente y que, realmente, la transporte a otro tiempo y lugar».
Pero la parte más interesante de Narnia no es quién dirige la película sino quién la financia y por qué invierte. El responsable de la película no es Walt Disney Films sino un multibillonario cristiano, Philip Anschutz. Este señor que tiene una fortuna calculada en más de 7.2 mil millones de dólares. Aparece en la lista de Forbes, en la posición número 28, como uno de los ricos más grande del mundo. Anschutz es el dueño de la mayor cadena de cines de Estados Unidos, los cines «Regal» además de periódicos y otras empresas. Anschutz fundó «Walden Media» con la visión de que haciendo películas como Narnia lograría resultados espirituales y económicos. Necesitamos más inversionistas que piensen así.
El autor
C.S. Lewis, autor de esta serie, falleció en el 1963 y fue profesor de literatura en la Universidad de Oxford a principios de los años 50 y luego fue profesor de Cambridge.
Lewis, más conocido por los siete libros de la serie «Las crónicas de Narnia», fue un autor muy productivo y también escribió poemas, libros y cartas filosóficas. En 1947 la revista Times le dedicó una portada y lo declaró uno de los más importantes representantes del cristianismo en el mundo anglosajón.
Lewis no siempre fue cristiano. Durante los años de juventud abandonó la fe y se declaró ateo. En 1931 durante una conversación con sus amigos J.R. Tolkien (autor de «El señor de los anillos) y Hugo Dyson lo llevaron a creer en Jesús. Lewis tuvo una intensa vida devocional y se dedicó a escribir libros para niños y libros de apologética cristiana como «El problema del dolor», su primer libro (publicado por Ediciones Rayo), y donde responde a preguntas como: ¿Por qué debemos sufrir? Si Dios es bueno y todopoderoso, ¿por qué permite que sus criaturas sufran? ¿Y qué del sufrimiento de los animales, quienes ni se merecen el dolor ni pueden mejorarse por medio de él?
Otro libros populares publicados por Editorial Rayo (Harper & Collins / Zondervan / Vida) son: «Las cartas del diablo a su sobrino» (una fábula sobre la tentación y la fe), «Los Milagros» y «Mero Cristianismo», «Una pena en observación», «El gran divorcio», «Cautivado por la alegría», (Historia de su conversión) y «Los cuatro amores».
Brian Sibley, que escribió la biografía de C.S. Lewis y es autor de A Treasury of Narnia, dice que Lewis fue inspirado por los temas religiosos. «”Las crónicas de Narnia” son una alegoría de la vida de Cristo. En los libros, el personaje del león, Aslan, (¿El león de Judá?) es inspirador y representa a Cristo, que es perseguido, pero que finalmente triunfa».
El león es un rey que combate las fuerzas de las tinieblas con el amor. Sus características son el perdón, la compasión y la sabiduría. El león muere para que otros vivan y luego resucita para vencer al mal.
Sibley dice: «Lewis escribió estos libros para mostrarle a la gente lo que él creía. “Las crónicas de Narnia” es la única serie de libros que él escribió para niños. Lewis escribió la serie con un conclusión clara - después de la gran batalla final todos están muertos y viven feliz en una vida futura», dijo el Sr. Sibley.
Conclusión
Lewis no era un cristiano común, era un genio literario de su época, pero también un cristiano con una profunda fe en el Señor. Sus libros llevan más de 50 años como bestsellers aunque el tema de la fantasía mágica no les simpatiza a algunos cristianos.La serie de libros de C. S. Lewis (publicados Editorial Rayo ), al igual que la de su amigo y creyente católico, R.R. Tolkien, «El señor de los anillos», han sido recibidos con reservas por algunos que dicen que la mezcla de mitología y fábulas podrían confundir. Otros dicen que la fantasía no es realidad y que los niños están expuestos a esta literatura en su formación todos los días. Es mejor una fábula con simbolismo cristiano que una donde el mal triunfa.
Muchos elogian la creatividad de C. S. Lewis para comunicar valores cristianos, como Ted Baehr’s, un creyente que organiza todos los años «The Movie Guide Faith & Values Awards», un evento para premiar las mejores películas familiares. Ted, con el apoyo del filantropista cristiano Sir Juan Templeton, le otorgó recientemente a «Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el guardarropa» un premio de US$200,000 por ser la película más inspiradora de 2005. Su genio literario ha dejado huellas positivas en varias generaciones. Su experiencia de fe con el dolor (fue un solterón que luego amó a una mujer que murió de un enfermedad terminal) le llevaron a escribir libros como «El problema del dolor», que han fortalecido a millones de personas. Millones de cristianos han sido bendecidos y muchos se han convertido al Señor por sus libros que defienden la fe en Jesucristo como «Las cartas del diablo a su sobrino» y «Cristianismo y nada más» (Mere Christianity).
Una de las citas más geniales que he leído de Lewis fue cuando una vez le preguntaron si «Las crónicas de Narnia» era literatura cristiana, su respuesta fue: «No necesitamos más personas escribiendo libros cristianos, sino más autores cristianos escribiendo buenos libros». MercadoCristiano.com les ofrece la serie de libros y el DVD con audio en español, inglés y francés
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Para mi en la verdad este personaje no tiene que ver con la vida de Cristo. pues la verdad es una experiencia ficticia que no se puede comparar con la vida de Cristo.
El personaje de Cristo va mas alla de lo que se piensa.